Una cámara fotográfica digital compacta de 3,2 megapíxeles costaba hace cinco años unos 350 euros. Hoy se encuentran por cerca de 100 euros equipos con 10,3 megapíxeles. ¿Merece la pena comprar una máquina de este precio? Si se aceptan las limitaciones del aparato, puede ser una opción adecuada. Pero si se busca una calidad óptima de impresión en papel o se tienen pretensiones artísticas o profesionales, en general, es preferible optar por una gama alta.