Los ordenadores portátiles son cómodos, se pueden utilizar mientras se ve la televisión o trasladar con facilidad. Resultan más versátiles que los equipos fijos, pero tienen un inconveniente: no son el dispositivo idóneo para trabajar en una mesa convencional durante varias horas, sobre todo, por razones ergonómicas. Los soportes para portátiles son el periférico que puede cambiar esta situación, al poner la pantalla a la altura necesaria para no someter la columna a tensiones lesivas.