La navegación por Internet se ha convertido en un acto nómada. Ahora no se depende de un solo ordenador, sino que también se accede a la Red desde el lugar de trabajo o estudio, e incluso desde el teléfono móvil. Los diseñadores de los navegadores se han percatado de la situación y han desarrollado diversos programas para que la configuración del navegador del ordenador principal, que suele estar personalizado por el usuario, pueda llevarse también a los demás dispositivos.