El pasado 25 de julio tuve la oportunidad de ver en vivo de nuevo a Óscar D'León, una de las grandes figuras de la música latinoamericana. Lo peor del concierto fue el retraso, de casi 4 horas. Estaba programado para las 23 y comenzó a las 2:40 de la madrugada. La causa: un retraso en los vuelos que llevaban al grupo desde Túnez donde actuaron el día anterior en el Festival de Hammamet. Así, los músicos llegaron directamente con las maletas y comenzaron a tocar sin cambiarse de ropa ante un auditorio mucho más reducido que el inicial debido a a la tardanza.
El concierto en sí mismo mereció la pena. Óscar D'León, que durante esta gira española cumplió 65 años, continúa en muy buena forma con su voz potente y afinada. Arrancó fuerte con su gran clásico Llorarás y continuó con la canción de Richie Ray y Bobby Cruz, Bravo de Verdad. También interpretó uno de sus últimos éxitos, "La mazucamba", versión del antiquísimo éxito de El Gran Combo de Puerto Rico, y otro de sus temas de referencia, Qué bueno baila usted, de Benny Moré.
Más adelante realizó un homenaje a Celia Cruz, por el reciente quinto aniversario de su fallecimiento, y comenzó a cantar a capela Bemba colorá, para a continuación sonear sobre la canción sustituyendo el coro de "Bemba colorá", por "Celia Cruz". También interpretó otra canción ajena, Idilio, un éxito de Willie Colón, donde hizo la segunda voz, mientras Johnny Silva cantaba.

(Foto: Wendel Sancarranco)
La parte más peculiar del concierto y que lo diferenció de otros de Oscar D'León fue el acompañamiento del dúo Barullo, unos flamencos con los que grabó el tema "La canto", una mezcla de salsa y flamenco que se encuentra dentro de su disco Fuzionando (2006). Estos artistas sí llegaron puntuales y para amenizar la espera, aparecieron en escena con sus guitarras para interpretar la canción en cuestión, que quedó muy deslucida por la falta de acompañamiento de la orquesta y por un sonido deficiente, debido a que no probaron los micrófonos. Se retiraron nada más acabar de cantar y aguardaron a Óscar D'León mientras los disc jockeys pinchaban salsa, merengue y bachata.
Con Óscar D'León en escena, reaparecieron los Barullo y esta vez la canción quedó bastante mejor, con un Óscar como siempre con su alegre improvisación y el cantante de Barullo que, por imitación, se adentró en el desconocido mundo del soneo con su deje flamenco. D'León aprovechó la presencia en escena de los Barullo para interpretar su versión salsera de la Macarena, que acaba de grabar en un disco de Los del Rio. Unos potentes arreglos de viento fluyeron de la salsa al reggaeton, momento en que todos los integrantes de la orquesta comenzaron a pasar a la primera fila para rimar por turnos unos versos entre los coros, generalmente graciosos o picantes. Y no sólo eso, sino que D'León invitó al público a improvisar sus propios versos, lo que propició que varios espectadores participaran de la fiesta.
A las 04:15 de la madrugada, D'León, que se declaró "agotado", concluyó el concierto con la intención de agradar a todos los espectadores, después de que cantara canciones en homenaje a Colombia y al Perú, de que permitiera a tres cantantes espontáneos subir a tarima a sonear con él y de que varias chicas subieran a solicitarle canciones. Musicalmente fue un concierto más variado que el de julio de 2004 en la Plaza de Toros de Bilbao, donde se centró demasiado en la música cubana.