Las personas se labran una reputación en la sociedad según sus actos y palabras en público. El boom de Internet y la participación de los ciudadanos en multitud de sitios web y redes sociales ha evidenciado más este hecho, al tiempo que sirve de memoria indeleble, gracias a los buscadores y sus memorias caché, que guardan para siempre cualquier dato que se publique. Por ello, es conveniente ejercer un control sobre la reputación digital, tanto para aumentarla como para evitar disgustos.