Las consolas de videojuegos se han convertido en miniordenadores diseñados para el ocio. Entre sus múltiples prestaciones destaca una que ha ganado en importancia con los años: la conexión a Internet. Todas las consolas de última generación pueden acceder a la Red, con las ventajas que ello conlleva: juegos en línea, información sobre las últimas novedades y compra de juegos en descarga.